Apasionado con la forma más sublime del verbo, este poeta cubano Premio Casa de las Américas 2002, compartió impresiones de lo que a su juicio permite levantar las catedrales de las mejores ideas de lo que hoy por hoy podemos hacer por nuestro continente
Unidos por el agua; Los inciertos dominios del escriba; Aún nos pertenece el otoño; Para no quedar en el andén; Nunca preguntes por la gloria; son algunas de las numerosas obras premiadas de Luis Manuel Pérez-Boitel, quien también es autor de títulos inéditos, dos de los cuales serán presentados el próximo año en la Feria del Libro de la Habana 2006
Existen muchos ejes temáticos en torno a la situación que enfrenta el hombre. Lo fundamental se dirige a que tiene que haber una alternativa para nuestros pueblos, para nuestra América en específico, como de hecho ya la hay aquí en Venezuela. Es imperante el respeto a las diferentes culturas, principalmente hacia las culturas indígenas, que junto con otras manifestaciones de la cultura en otras regiones, etnias y sociedades se sienten un poco limitadas debido al hegemonismo que hoy en el plano cultural se impone como influencia de la globalización. Con respecto al socialismo del siglo XXI, creo que más que de socialismo del siglo XXI se debe hablar o se debe seguir hablando es de una esperanza para el hombre de este siglo, para el hombre americano que ha conocido la situación de miseria, de hambre, del hombre de tercer mundo. Una alternativa como el socialismo del siglo XXI fructificaría; al final es un socialismo más adaptado a las situaciones concretas en las que viven nuestros pueblos, nuestros estados. Se habla también de la integración latinoamericana que es un tema incluso más global y de diferentes alternativas de integración, por ejemplo el ALBA es una esperanza, es una realidad para los pueblos que se quieran sumar y es una realidad por las cosas que se han logrado hasta el día de hoy. Tele Sur es una cosa maravillosa, la lucha está también en los medios, la alternativa tiene que ser en los medios y en cómo nuestra América, nuestros países sean capaces de buscar alternativas muy particulares que sirvan para destacar la idiosincrasia, la cultura de nuestras regiones, eso es fundamental.
Para la situación de nuestra América el respeto y protección de la soberanía es vital para los proyectos auténticos que se gestan en nuestros países. No podemos hacer ninguna concesión cuando estamos hablando de soberanía porque ella es sinónimo de respeto para nuestros pueblos. Sobre este aspecto tengo un artículo titulado Diez senderos para llegar a la soberanía de los Estados – el cual está en Internet, apareció en la revista venezolana A Plena Voz y en la publicación cubana Rebelión-
En el reciente XVI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes participé en varias comisiones, en una de ellas se abordó el tema de los procesos culturales y de la posición del intelectual en esos procesos. El intelectual antes de hacer verso, ejercer la palabra, antes de pensar en su obra, debe ser capaz de renunciar incluso a ella para pensar en su patria, para lograr una obra mayor. Las ideas del intelectual deben estar unidas a las ideas más humanas, más sencillas para que beneficien a una amplia gama de sectores. El intelectual en este momento tiene un reto, debe también ayudar en el esclarecimiento de la verdad en la que vivimos, queremos realmente enarbolar una verdad en beneficio de nuestros pueblos.
Antes de escribir pienso en mi país y en cómo puedo aportar humildemente algo a mi patria, eso es y seguirá siendo el hecho latente en el creador, quien se debe a sus sociedades, a los proyectos más humanos y sensibles.
En esta integración el poeta debe estar del lado del pueblo, de las ideas más nobles, del lado de los proyectos más revolucionarios que permitan destacar su obra, porque estas políticas neoliberales que han sido asimiladas en algún que otro país, en nuestra América con mayor impacto, lo que han traído es un hegemonismo cultural. El proceso de globalización cultural lo que ha hecho es envilecer nuestros pueblos, y creo que el intelectual, el poeta, el pensador, debe ayudar a la integración de las culturas más auténticas, las culturas que destacan valores de la diversidad de manifestaciones que existen y que se gestan en nuestros países, y ese es el protagonismo que le ha ofertado la historia, a lo que al final debe de contribuir con lo más hermoso que se haga en defensa de la humanidad
El reto más difícil como creador es el reto diario de hacer una obra siempre para destacar, comprometida con las transformaciones sociales y enarbolando los mejores ideales del ser humano que se realizan desde América, desde nuestros países. En Cuba hay una cantidad de libros que diariamente se publican de poesía y desde distintas editoriales y lugares del país, sin embargo, en el mundo creo que las grandes editoriales han acuñado otro género por derecho propio, como por ejemplo la narrativa, la novela, el ensayo y se ha visto a la poesía relegada. Recuerdo cuando pequeño que en mi casa había un afiche de una editorial soviética, tenía un dibujo de un libro abierto que decía: la poesía es el espíritu de las sociedades, siempre me quedó esa imagen y la expectativa de ese mensaje. Quizás el ALBA permita una editorial que destaque precisamente los valores, de los creadores de nuestros continentes, y brinde espacio, predominio, a la poesía por encima de otros géneros. La poesía debe revitalizarse, llevarse al pueblo antes de cualquier valor porque la poesía los engloba a todos. La poesía salva, ayuda, embellece, permite la comprensión, la solidaridad; siempre va a estar del lado más bello de los ideales más hermosos, más plenos del hombre en cualquier siglo; va siempre a dulcificar las esencias de las sociedades y embellecerlas, les da un prisma muy particular que beneficia al final y purifica las esencias, la propia vida del hombre, la fe, la esperanza; abre puertas; permite levantar grandes catedrales, esas catedrales que pudieran parecernos barrocas, con un barroco rococó , unas catedrales que sean humanas, de las mejores ideas y de lo que hoy por hoy podemos hacer en nuestro continente
Cuando se habla de ALBA se piensa más bien en la integración, en la Alternativa Bolivariana para las Américas, desde el punto de vista económico, creo que más que la integración económica está la integración política y también cultural de nuestras naciones y nuestros estados. Pienso en la política, en los anteriores proyectos de Miranda, Martí, Bolívar. En cuanto a la integración desde el punto de vista cultural nuestros países tienen la posibilidad de poseer algunos elementos de la cultura que identifican a la región y al hombre tercermundista de América, lo cual ayuda a que el hombre que la hace tenga las mismas aspiraciones, visión de las propias sociedades y procesos culturales que se gestan en los países en que se realice. La integración cultural tiene que ser la primera integración, ella está latente esperando las otras integraciones.